Yo te expropio, tú me expropias, ellos expropian

Últimamente circula por las redes sociales algo que he leído ya en innumerables ocasiones y que reza algo así como  “El Estado debe crear una red de alquileres sociales con los pisos expropiados para los más necesitados”. Bien, pues en mi humilde opinión debo decir que me parece ¡una estupidez como la copa de un pino!

socialEn primer lugar, si un banco expropia una vivienda, el “más necesitado” será el desahuciado en cuestión que ya no tiene dónde vivir.

En segundo lugar, si esta medida se llevase a cabo, ese desahuciado tendrá que ir a parar a la casa expropiada de otro al que se la haya arrebatado previamente su hogar ¡absurdo!

En tercer lugar, lo que deberíamos preguntarnos es ¿quién va a gestionar esa red de alquiler social?, ¿el Estado?, ¿las Comunidades Autónomas? ¿Una entidad privada “supervisada” por el Estado? Y la deuda de los expropiados con los bancos ¿tendrían que seguir pagando mientras abonan un “alquiler social” en la casa expropiada de otro? Francamente, me sigue pareciendo de lo más absurdo y farragoso.

A día de hoy, si el propietario (en proceso de embargo) consigue vender el piso que va a ser embargado antes de la subasta del inmueble, esa deuda podría disminuir considerablemente e incluso, ser condonada para evitar gastos derivados a la entidad bancaria. Si la vivienda entra en una red de alquiler social, no se vendería y la deuda del propietario tardaría mucho más tiempo en ser saldada. Reitero lo dicho, absurdo e injusto.

Por otro lado, el beneficio de esos alquileres, probablemente, se destinaría a pagar los gastos propios de una nueva remesa de funcionarios e infraestructuras creadas ex profeso para tal fin. Esto supondría más gasto para el Estado y por tanto, más impuestos para los ciudadanos.

¿Qué alternativas hay? Pues a mí se me ocurre que el propietario siga viviendo en su casa, que el alquiler social se le aplique a él, es decir, que sea su propio inquilino y a su vez del banco y que ese alquiler vaya pagando la hipoteca para dar la oportunidad a esas familias de conservar su casa y su dignidad. Vendría a ser algo como el alquiler con opción a compra. En este caso presupongo la buena fe del propietario y la voluntad de pagar su deuda y recuperar su vida tal y como era antes.

Lógicamente esto debería perfilarse mucho más, pero, en mi opinión, es bastante más sensato que expropiar lo expropiado para que al final, los cuatro de siempre se llenen el bolsillo a costa del sufrimiento ajeno. No olvidemos las eternas guerras entre el Gobierno Central, las Comunidades Autónomas, los Ayuntamientos…

En este país tenemos la fea costumbre de pensar que tenemos todo el derecho de apropiarnos de lo ajeno y NO ES ASÍ. No debería ser así en ninguna circunstancia. Es como eso de “vamos a expropiar las casas vacías e infrautilizadas para dárselas a los que no tienen” ¡Y qué más! O sea, que mis padres tienen una casa en el pueblo o en la playa, pagada con su esfuerzo, y ahora resulta que ¿va a ser para otro porque yo sólo la uso en verano o en los puentes? Pues va a ser que no…pero ese es otro tema del que ya hablaré en otro post.

No se puede ser generoso con dinero ajeno, porque eso se llama robar.

YO VOTO POR MÍ

¿Serán las próximas elecciones europeas el principio de fin?

Mucho he leído y comentado estos últimos días sobre las elecciones europeas, sobre el impacto que podrían tener para España, sobre si sirven de algo o no, o si, simplemente, son algo inútil que no sirve más que para derrochar un dinero que no tenemos. ¿De pronto el Parlamento Europeo se ha convertido en un lugar al que enviar a los políticos acabados o en edad de jubilación? Ves, lees y escuchas y comprendes que es un lugar en el que la desidia, la pereza y las “vaquillas resabiadas” hacen su agosto convirtiéndose en moho y aferrándose a su estatus de “mantenidos políticos”.

¡O quizá no! Puede que sea un lugar de esperanza y cooperación en el que un gran número de mentes preclaras y bienintencionadas pondrán sus ideas sobre la mesa y nos ayudarán a prosperar, a mantenernos unidos y a recuperar la bonanza económica y espiritual que antaño nos rodeaba. Quizá sea el lugar en el que se cocine el cambio, en el que germine una nueva esperanza para todos nosotros.

Bien, pues tras mucho deliberar, todas las opciones son correctas, o al menos, así ha sido hasta el día de hoy.

Hace tiempo pensaba que había que practicar aquello del “voto útil” y estaba convencidísima de que era lo correcto. Pero un día tuve lo que podríamos denominar como una “epifanía”. ¿Qué era aquello del voto útil?, ¿qué se puede considerar útil?, ¿acaso votar una alternancia eterna entre dos partidos me puede beneficiar?…La respuesta es NO, no me beneficia. Entonces ¿qué hago?

Unos dicen que hay que votar, otros que hay que dar un voto de castigo, otros dicen que no hay ir a las urnas, otros que siguen con lo de votar a los partidos mayoritarios para tener más presencia… bla, bla, bla…

Para los que no quieren votar; es verdad que Bruselas se ha convertido últimamente en el “retiro” de los políticos jubilados, pero, siempre habrá alguien que vote y sus votos contarán, lo que significa, que si no te pronuncias favoreces a quien no apoyarías ni borracho. Mejor será votar algo que merezca la pena y por quienes peleen por nosotros, si no, no saldremos de este pozo en el que estamos inmersos.

Para los que dicen que hay que votar a los partidos mayoritarios yo les digo que llevamos ya casi CUARENTA AÑOS haciendo eso y creo que está claro que no funciona. Respeto a quien lo haga, yo hasta hace poco era de esa misma opinión, pero ya se acabó.

Para los que dan un voto de castigo…a ver, ¿a quién queréis castigar?, ¿quién saldrá escaldado?…pensadlo un momento, pensad en vuestro futuro.

Para los demás; os diré que yo no quiero seguir viviendo de las sobras de La Merkel. España tiene MUCHO que ofrecer aunque algunos se empeñen en decir lo contrario…o de hacernos creer que somos menos que los demás. Ya lo dice el dicho “el césped del vecino siempre es más verde”, pero es que nuestro césped ¡es de los mejores que hay! Tenemos industria, materias primas, ideas, gente cualificada ¡somos tan buenos o mejores que los demás! Sin embargo nos invade el odio, el rencor, la apatía, esa desidia que nos han inculcado un montón de políticos rancios ansiosos de dinero y poder.

Demos paso a algo nuevo, a alguien con ideas diferentes e innovadoras. Olvidémonos del miedo al fracaso y cambiemos nuestro mundo.

Yo veo luz al final del túnel. Sí, hay mucho excremento rodeándonos, pero con los excrementos se abona el campo, la tierra los absorbe y entierra, y entonces todo vuelve a crecer más fuerte y más alto.

Sé que hay que buscar mucho para encontrar lo que nos motiva, pero ahí está si lo sabes ver.

Yo voy a votar el domingo y no votaré con miedo, ni para castigar a nadie y tampoco por tradición. No votaré lo de siempre, votaré lo que creo que me puede ayudar a mí y a todos los demás. Y cuando lleguen las próximas elecciones lo volveré a hacer y así hasta que consiga que las cosas cambien.

¡Pásame la pelota! No puedo que está prohibido

Indignante, increíble, bochornoso, aberrante, absurdo…me pasaría horas intentando calificar la nueva propuesta del Gobierno Vasco para “fomentar la igualdad” en los patios de recreo de esa comunidad y no encontraría nada bueno que decir.

EL el patio del recreoAcabo de leer que, según palabras de la viceconsejera de Educación, Arantza Aurrekoetxea, prohibir el fútbol en el recreo o permitirlo sólo ciertos días de la semana va dirigido a “alcanzar la tolerancia cero frente a la violencia machista” y por otro lado que se “potencie el desarrollo integral de las personas, al margen de roles de sexo; orientar a los alumnos académica y profesionalmente sin sesgo de género, y detectar cualquier violencia sexista y actuar”.

¡Señores! Yo soy mujer y he jugado al fútbol en el recreo y no es que me guste especialmente, pero cuando eres pequeño, simplemente juegas y punto.

Dicen que es para evitar la violencia machista…y digo yo…si a ti te prohibieran hacer algo que te encanta y que no hace mal a nadie por favorecer a otro al que, por otro lado, ya le están colgando la etiqueta de “es que tú como mujer no puedes jugar a esto”… ¿no acabarías odiando a esa persona?, ¿no es eso fomentar el odio desde bien pequeños?. Tú no puedes jugar porque eres chico y tú tampoco porque eres chica. Y digo yo ¿qué igualdad promueve?, ¿que ninguno puede jugar?, ¿Qué chaval no le cogerá asco a su compañera de clase por decisiones tomadas por adultos amargados cuyas infancias vengan marcadas por algún sin sabor en sus tiempos de escolar?.

Os dejo el enlace al artículo, o más bien uno de tantos que hablan del tema, completo para que lo leáis y juzguéis vosotros mismos. Yo personalmente no soy capaz de comprender lo que le está pasando a nuestra sociedad, sólo tengo claro que yo no soy un hombre y no quiero serlo, ni tampoco quiero que mis hijos se conviertan en seres andróginos e indefinidos que no puedan expresarse libremente por temor a represalias.

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Cada centro decide qué juegos se pueden practicar en el recreo

Personalmente, en el patio del recreo, he jugado al fútbol, he jugado al escondite, al churro va, al escondite inglés, al látigo, al pilla-pilla, a la comba, a las casitas, a la goma… y todo eso de la mano de mis amigos, chicos y chicas ¡todos juntos! He tenido una infancia plena y feliz, llena de experiencias vitales que ahora los niños se pierden porque “está prohibido”.

Esta sociedad está perdiendo el norte cada vez más deprisa y más vale que empecemos a ponerle remedio pronto, porque si esperamos más será ya muy tarde.

¿Está la belleza en los ojos del que mira?

Últimamente he pensado mucho en lo que la sociedad ha establecido como canon de belleza y entonces recuerdo que mi madre y mi abuela me contaban que antaño, las mujeres entradas en carnes, rotundas y con aspecto fuerte y saludable eran consideradas bellas y deseables. Sin embargo un día alguien decidió que las mujeres debíamos ser delgadas, parecer enfermas y perder nuestras curvas y nuestra femineidad. Con esto no hago apología de la obesidad, sino de las mujeres femeninas, las mujeres con curvas, las mujeres felices y satisfechas consigo mismas.

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Hoy han compartido conmigo un breve vídeo sobre lo que los medios le hacen a la mujer:

5 minutos de lo que los medios de comunicación le hacen a las mujeres

En él se explica de forma clara y concisa cómo la sociedad de unos pocos nos obliga a buscar una “perfección” imposible, inexistente y ficticia. Siempre puedes ser más delgada, más guapa, con el pelo más bonito, los dientes más blancos y perfectos, la piel más joven…siempre puedes ser menos humana, menos tú, más antinatural…más… ¿perfecta?

Personalmente quiero ser yo misma, sentirme bien, ser feliz y no preocuparme de lo que a los demás les gustaría ver cuando me miran. La búsqueda de la “perfección”, la dejo para quien la quiera.

Cada vez me desespera más el ansia de parecer lo que no somos. Por la mañana me miro al espejo y veo el paso de los años en mí y pienso:”cuando la gente me mire verá mis arrugas, mis kilos de más, lo mayor que me estoy haciendo”…Y por un momento me deprimo hasta que pienso en que todos hemos de pasar por esto, todos sin excepción. Y los que no son capaces de asumir el paso del tiempo se convierten en esperpentos incapaces de encontrar el fin de su búsqueda de la perfección. Esa búsqueda incansable que les lleva a convertirse en parias sociales, en viejas glorias de las que todos se alejan por parecerles obsesos desnortados y vacíos.

Hace unos años escribí esto para la boda de una gran amiga:”Es bien cierto que uno aprende a querer de vedad, no cuando encuentra a la persona perfecta, sino cuando aprende a creer en la perfección de una persona imperfecta, porque cada pequeño detalle y cada pequeña imperfección, nos hacen especiales a los ojos de quien nos quiere…” es sólo un pequeño extracto, pero define lo que deberíamos ver en el espejo cada mañana.

Cada vez se pueden leer más artículos en los que las estrellas de cine y televisión, cantantes y demás personajes de la farándula se quejan de que, quienes aparecen en la foto no son ellos, si no una recreación de ellos mismos fabricada en un estudio mediante un exhaustivo retoque fotográfico. A veces, en su afán desmedido de crear cuerpos exageradamente esbeltos y perfectos, amputan miembros, crean anatomías imposibles y caras irreconocibles. Todo vale en el mercado de la carne. Cualquier parecido con la realidad es rechazado de plano.

Soy consciente de que no es más que un dicho, pero es cierto que la belleza está en los ojos del que mira. Debemos empezar a plantearnos, que quienes deciden qué es bonito y qué no lo es, somos cada uno de nosotros, pero estamos tan alienados que no nos damos cuenta de que tenemos ese poder.

La próxima vez que te mires al espejo no pienses que el tiempo pasa por ti, sino en las personas que quieren y han querido pasar ese tiempo contigo, y si eso no es suficiente pues maquíllate un poquito, come sano y levántate con música alegre, y como me dijo una amiga hace unos años: ”la gente te ve como tú te ves y yo creo que estoy buenísima”.

“Güelcom tu espein”

Hace unos días me preguntaba sobre el próximo tema a tratar en mi nuevo post. Ente otras, cosas me preguntaba por el imparable afloramiento de chonis en España, un tema que me preocupa en gordo y que avanza inexorable amenazando con convertir a todo el país en un gigantesco Gandía Shore y de pronto… toda esa preocupación palideció ante el alarde de poliglotismo de nuestra querida alcaldesa de Madrid ¡Viva Annie Bottle!

Mientras disfrutaba de su verbo fluido, ese dominio del idioma, me embargaba una sensación de orgullo y satisfacción y unas enormes ganas de…¿pegarme un tiro?, o quizá quería pegárselo a ella…no sé…

¡Annie Bottle  ”espiq in inglis” mientras se toma un relaxing café con leche in Plaza Mayor!

¡Oh my God!, ¡Qué vergüenza! y qué sentimiento de ridículo tan terrible me produjeron escuchar a tan ilustre señora apalizando sin piedad la lengua de nuestros vecinos anglófonos.

Tras este alarde de estulticia, ineptitud y vagancia (porque si no sabe es porque no le ha dado la gana), no pude por menos que recordar a Franco hablando inglés, y con esto no quiero entrar en debates políticos, que esto no va de aquello.

Comparen ustedes mismos:

Aquí Doña Ana:

Aquí Don Francisco:

Lo cierto es, que este tema afecta a la inmensa mayoría de nuestros políticos y eso me avergüenza terriblemente.

Voy a ver si vomito o algo.

¡Hasta más ver!

La gran aventura de ser mujer

Anuncio de desodorante…”¡las mujeres fuertes no temen transpirar!”…¡y cagar tampoco! Porque somos mujeres y podemos tomar cantidades ingentes de fibra en forma de yogurt, cereales, barritas… todo muy “rico y sabroso” por supuesto y por nuestro bien, porque ¿quién quiere estar cerca de una mujer que no defeca con el glamur y la constancia adecuados? Dense cuenta, que si no vamos al excusado con la alegría de Carmen Machi podemos acabar ventoseando descontroladamente en una cena de alto copete y si no tenemos cuidado seremos propulsadas con virulencia por esos horribles gases que sólo las mujeres podemos expulsar. Y entonces nos miraremos al espejo y diremos con cara de bobaliconas “cari, esta no es mi tripa”. Porque claro, las mujeres no defecamos de forma natural, es que huele mal y eso…¿sabes?, Jo tías yo es que sin fave de fuca como que nada, mi barriga no es feliz.

La remachadoraLuego vienen los de compresas en los que aparecen dos mozas bailando y poniéndole la castaña en el morro a un apolíneo mozalbete, otras que se abren de piernas bruscamente y aspiran fuerte y profundamente, como si el mundo se hubiese despresurizado y su nariz fuera un agujero negro que absorbe todos los olores. Yo es que normalmente voy por la calle y le pido a los hombres con los que me encuentro que se agachen y me olisqueen…a ver qué tal…”chincha que llevo salva slip con odor control”.

¡Ah! y no nos olvidemos nuestra incontinencia urinaria, que cada vez empieza antes. De hecho, el calcio y los pañales debería ser una constante en la vida de toda mujer fuerte que no teme transpirar.

¿Y qué me decís de la candidiasis?, ¡es verdad!, ¡tenemos hongos y nos enorgullecemos de ello!, ¡viva las setas vaginales! De hecho yo lo comento siempre que puedo, porque no me escondo, y cada otoño me paso por el micólogo para ver si tengo suficientes para hacerme un revuelto con ajetes.

Otro punto importante es que ¡las mujeres nos lo comemos todo!, acordeones, pantallas de ordenador…somos como cerdas hambrientas. ¡Ah! y ¡el “chilly” para el chichi!… porque lo natural es hidratarse el asunto con crema de jalapeño…natural…

Y ya que sacamos el tema de nuestras partes pudendas y de untar…es natural que toda madre se recueste picaronamente en la cama con su hija de quince años y le recomiende el uso de lubricantes vaginales…claro que sí…mi madre lo hizo conmigo y mi abuela con mi madre…es una tradición ancestral que se remonta a tiempos inmemoriales. Yo ahora también lo busco…sí…

También os recomiendo que os apliquéis cremas para las almorranas, porque toda mujer fuerte que no teme transpirar y que expulsa heces con regularidad, sufre hemorroides en silencio, y eso les provoca un terrible dolor de cabeza.

Y hablando de cremas, no sé si os habéis planteado que toda adolescente pronta a abandonar la pubertad, debe empezar a pensar en su inminente declive físico y comenzar untarse con profusión cremas antiacné, antiarrugas, reductoras para la celulitis, para los hongos de las uñas de los pies…y si pasas de la talla 40…lo sentimos, pero tendrás que acudir a tu cirujano plástico de confianza y que te meta el tubo de la aspiradora y saque todo lo que sobra, no sin antes levantarte ese pecho de vieja treintañera que ha tenido la osadía de parir y dar el pecho a sus hijos.

En fin…que me toca un poquito los pies estos anuncios que dan por hecho que las mujeres, somos seres vanidosos en constante barbecho intelectual, que no nos lavamos, soltamos fluidos corporales de forma descontrolada y nuestra nauseabunda pestilencia debe ser disimulada a toda costa.

Master para ir a comprar leche

La leche, ese maravilloso universo de posibilidades.

Desde hace unos años ir a comprar, más en concreto ir a comprar leche ya dejó de ser lo que era. Antaño ibas, comprabas y consumías sin mayor complicación.

Ahora llegas al supermercado y te quedas mirando extasiado las estanterías  mientras intentas encontrar “leche”. Y ¿a qué viene esto? os preguntaréis. Pues porque lo primero que ves en los lineales es la “leche con calcio” para la osteoporósis, “leche con Alantolina” para adelgazar, “leche de soja” para ser joven como los chinos, leche de burra egipcia (*) “ para mejorar el brillo de la piel… como si la leche fuese un remedio milagroso para eterna juventud.

El otro día, ya con cierta desesperación, me acerqué a una empleada del supermercado y le pregunté, “disculpe señorita, ¿Dónde está la leche que engorda?, la de toda la vida, esa que sale de la teta de la vaca”, la mujer me miró muy sorprendida y me dijo muy seria “señora, todo lo que ve aquí es leche”, a lo que yo le contesté, “ya, pero yo quiero leche sólo con leche. No quiero calcio extra, ni nanorobots que reparan mi útero mientras tomo café”.

Después de esa contestación, la chica pensó que definitivamente yo no estaba muy bien de la cabeza. Lo más curioso, es que me dijo que la leche que yo buscaba ¡estaba agotada!.

Y digo yo, si lo primero que se agota es la “leche, leche” ¿porque crean ingentes cantidades de sucedáneo que se va a quedar muerto de asco y caducado en la trastienda?

¿Nunca habéis tenido ese problema? A mí me desespera bastante pensar, que cada vez es más complicado adquirir los productos más básicos.

Recuerdo cuando mi madre compraba la leche, le hervía y después te la tomabas con cacao. Vale, luego llegó la leche uperisada, mucho más cómodo, ¡dónde va a parar!, pero era leche. Ahora, tomar leche recién ordeñada, lo que se ha venido haciendo durante siglos está prohibido, es perjudicial y malo para la salud.

¿Alguno de vosotros ha probado a tomarse el café con leche de soja? o ¿con calcio añadido? … personalmente opino que eso está muy malo. Cierto es que hay consumidores para los productos más peregrinos y eso es de respetar, pero si nos paramos a pensar detenidamente en todo esto, en cierto modo resulta ridículo. Primero obtienes la materia prima, la despojas de todas sus propiedades y después se las añades de forma artificial. Es como eso de “calcio, calcio de leche, leche”… Pero, vamos a ver… si ya lo tenía y se lo has quitado, ¿para qué se lo vuelves a poner?. Déjala como estaba y así no incrementas el precio final del producto.

Obviamente esto no es más que una opinión personal, pero la próxima vez que hagáis la compra paraos a mirar y pensad, si queréis, en lo que aquí os cuento.