Mes: agosto 2013

La gran aventura de ser mujer

Anuncio de desodorante…”¡las mujeres fuertes no temen transpirar!”…¡y cagar tampoco! Porque somos mujeres y podemos tomar cantidades ingentes de fibra en forma de yogurt, cereales, barritas… todo muy “rico y sabroso” por supuesto y por nuestro bien, porque ¿quién quiere estar cerca de una mujer que no defeca con el glamur y la constancia adecuados? Dense cuenta, que si no vamos al excusado con la alegría de Carmen Machi podemos acabar ventoseando descontroladamente en una cena de alto copete y si no tenemos cuidado seremos propulsadas con virulencia por esos horribles gases que sólo las mujeres podemos expulsar. Y entonces nos miraremos al espejo y diremos con cara de bobaliconas “cari, esta no es mi tripa”. Porque claro, las mujeres no defecamos de forma natural, es que huele mal y eso…¿sabes?, Jo tías yo es que sin fave de fuca como que nada, mi barriga no es feliz.

La remachadoraLuego vienen los de compresas en los que aparecen dos mozas bailando y poniéndole la castaña en el morro a un apolíneo mozalbete, otras que se abren de piernas bruscamente y aspiran fuerte y profundamente, como si el mundo se hubiese despresurizado y su nariz fuera un agujero negro que absorbe todos los olores. Yo es que normalmente voy por la calle y le pido a los hombres con los que me encuentro que se agachen y me olisqueen…a ver qué tal…”chincha que llevo salva slip con odor control”.

¡Ah! y no nos olvidemos nuestra incontinencia urinaria, que cada vez empieza antes. De hecho, el calcio y los pañales debería ser una constante en la vida de toda mujer fuerte que no teme transpirar.

¿Y qué me decís de la candidiasis?, ¡es verdad!, ¡tenemos hongos y nos enorgullecemos de ello!, ¡viva las setas vaginales! De hecho yo lo comento siempre que puedo, porque no me escondo, y cada otoño me paso por el micólogo para ver si tengo suficientes para hacerme un revuelto con ajetes.

Otro punto importante es que ¡las mujeres nos lo comemos todo!, acordeones, pantallas de ordenador…somos como cerdas hambrientas. ¡Ah! y ¡el “chilly” para el chichi!… porque lo natural es hidratarse el asunto con crema de jalapeño…natural…

Y ya que sacamos el tema de nuestras partes pudendas y de untar…es natural que toda madre se recueste picaronamente en la cama con su hija de quince años y le recomiende el uso de lubricantes vaginales…claro que sí…mi madre lo hizo conmigo y mi abuela con mi madre…es una tradición ancestral que se remonta a tiempos inmemoriales. Yo ahora también lo busco…sí…

También os recomiendo que os apliquéis cremas para las almorranas, porque toda mujer fuerte que no teme transpirar y que expulsa heces con regularidad, sufre hemorroides en silencio, y eso les provoca un terrible dolor de cabeza.

Y hablando de cremas, no sé si os habéis planteado que toda adolescente pronta a abandonar la pubertad, debe empezar a pensar en su inminente declive físico y comenzar untarse con profusión cremas antiacné, antiarrugas, reductoras para la celulitis, para los hongos de las uñas de los pies…y si pasas de la talla 40…lo sentimos, pero tendrás que acudir a tu cirujano plástico de confianza y que te meta el tubo de la aspiradora y saque todo lo que sobra, no sin antes levantarte ese pecho de vieja treintañera que ha tenido la osadía de parir y dar el pecho a sus hijos.

En fin…que me toca un poquito los pies estos anuncios que dan por hecho que las mujeres, somos seres vanidosos en constante barbecho intelectual, que no nos lavamos, soltamos fluidos corporales de forma descontrolada y nuestra nauseabunda pestilencia debe ser disimulada a toda costa.

Master para ir a comprar leche

La leche, ese maravilloso universo de posibilidades.

Desde hace unos años ir a comprar, más en concreto ir a comprar leche ya dejó de ser lo que era. Antaño ibas, comprabas y consumías sin mayor complicación.

Ahora llegas al supermercado y te quedas mirando extasiado las estanterías  mientras intentas encontrar “leche”. Y ¿a qué viene esto? os preguntaréis. Pues porque lo primero que ves en los lineales es la “leche con calcio” para la osteoporósis, “leche con Alantolina” para adelgazar, “leche de soja” para ser joven como los chinos, leche de burra egipcia (*) “ para mejorar el brillo de la piel… como si la leche fuese un remedio milagroso para eterna juventud.

El otro día, ya con cierta desesperación, me acerqué a una empleada del supermercado y le pregunté, “disculpe señorita, ¿Dónde está la leche que engorda?, la de toda la vida, esa que sale de la teta de la vaca”, la mujer me miró muy sorprendida y me dijo muy seria “señora, todo lo que ve aquí es leche”, a lo que yo le contesté, “ya, pero yo quiero leche sólo con leche. No quiero calcio extra, ni nanorobots que reparan mi útero mientras tomo café”.

Después de esa contestación, la chica pensó que definitivamente yo no estaba muy bien de la cabeza. Lo más curioso, es que me dijo que la leche que yo buscaba ¡estaba agotada!.

Y digo yo, si lo primero que se agota es la “leche, leche” ¿porque crean ingentes cantidades de sucedáneo que se va a quedar muerto de asco y caducado en la trastienda?

¿Nunca habéis tenido ese problema? A mí me desespera bastante pensar, que cada vez es más complicado adquirir los productos más básicos.

Recuerdo cuando mi madre compraba la leche, le hervía y después te la tomabas con cacao. Vale, luego llegó la leche uperisada, mucho más cómodo, ¡dónde va a parar!, pero era leche. Ahora, tomar leche recién ordeñada, lo que se ha venido haciendo durante siglos está prohibido, es perjudicial y malo para la salud.

¿Alguno de vosotros ha probado a tomarse el café con leche de soja? o ¿con calcio añadido? … personalmente opino que eso está muy malo. Cierto es que hay consumidores para los productos más peregrinos y eso es de respetar, pero si nos paramos a pensar detenidamente en todo esto, en cierto modo resulta ridículo. Primero obtienes la materia prima, la despojas de todas sus propiedades y después se las añades de forma artificial. Es como eso de “calcio, calcio de leche, leche”… Pero, vamos a ver… si ya lo tenía y se lo has quitado, ¿para qué se lo vuelves a poner?. Déjala como estaba y así no incrementas el precio final del producto.

Obviamente esto no es más que una opinión personal, pero la próxima vez que hagáis la compra paraos a mirar y pensad, si queréis, en lo que aquí os cuento.

Más allá del PP y el PSOE

Una reflexión personal que quiero compartir.

Durante los últimos años hemos vivido acuciados por una crisis que parece no tener fin. La falta de trabajo, de dinero, la desesperación, los desahucios indiscriminados y la falta de soluciones nos hacen pensar que esta crisis, antaño conocida como “desaceleración económica” dista mucho de tener un final próximo. Nuestros gobernantes no dan soluciones factibles, recortan, gastan, se esconden, agachan las orejas ante el resto del mundo y nos sumen en un pozo de oscuridad y desesperación.

MAS ALLA DEL PP Y EL PSOEPor todo ello salimos a la calle a protestar, hacemos huelgas, gritamos, nos quejamos y reivindicamos nuestros derechos una y otra y otra vez pero, no sirve de nada. Y ¿por qué? Porque no hacemos más que repetir los mismos errores cada vez que vamos a las urnas.

Últimamente he mantenido innumerables conversaciones con personas de diversas ideologías políticas y, prácticamente todas, cometemos el mismo error y es que siempre le damos el poder a los mismos que año tras año nos decepcionan y nos usan a su antojo.

Algunas de las frases más recurrentes son “de lo malo hay que votar lo menos malo”“yo voto al PSOE porque odio al PP” o “no me gusta el PP pero les he votado porque odio al PSOE”. Y digo yo, si ninguno de nosotros está conforme con estos dos partidos, ¿por qué seguimos votándoles?, ¿qué nos han dado?, ¿qué soluciones proponen?, y de lo que prometen ¿qué cumplen de verdad?

Nos inculcan la idea del “voto útil” o me votas a mí o tiras tu voto a la basura… ¡Pues no señores! hay más peces en el mar. Es hora de espabilar y abrir nuestra mente a otras alternativas, porque estos dos dinosaurios políticos juegan con esa baza. Saben que tarde o temprano les llegará su turno en la Moncloa. No tienen que hacer NADA, tan sólo esperar una o dos legislaturas y el poder será suyo. Siempre es así y mientras nosotros no cambiemos radicalmente nuestra forma de pensar, así seguirá siendo.

Si te toca la lotería no madrugas para ir a trabajar, te levantas cuando quieres, viajas y vives a cuerpo de rey porque no hay nada que te lo impida, sabes que tienes el poder suficiente para hacer lo que quieras. Para un partido político es igual, si sabes de antemano que tienes asegurado el gobierno, ¿para qué esforzarte? Tardarás cuatro u ocho años, pero llegará seguro. Y de igual manera, para cualquier sindicato la tónica es la misma. Ellos viven del estado, se nutren económicamente de nuestros impuestos y, lo que es peor, de los ERES, nada más y nada menos que 80 millones de euros durante el 2011. ¿De verdad pensáis que quieren nuestro bien?, yo no lo creo. Y pienso que sus gastos deberían ser sufragados por sus afiliados y no por nuestro bolsillo.

Hasta ahora lo único que siento es que mi país se desmorona, las envidias y el odio están cada vez más presentes en nuestro día a día. Tienes que mantener la paz a base de condescendencia porque siempre hay alguien que se siente atacado ante cualquier comentario carente de maldad porque eso es lo que nos enseñan. Los políticos y las garrapatas de las que se rodean nos infunden sentimientos de desconfianza, temor y aversión hacia casi cualquier cosa para atraernos a su lado. Nos adoctrinan de una forma ruin y sibilina y nosotros caemos en ello porque no cambiamos. Durante casi cuatro décadas siempre hemos visto las mismas caras en el poder y como no espabilemos seguiremos igual porque nos creemos su discurso.

No recordáis esa frase mítica de nuestros abuelos que rezaba “tiene que ser verdad porque lo ha dicho la tele”… pues no es verdad, podemos elegir otras opciones y cambiar las cosas, sólo hay que proponérselo dejar de votar masivamente al PP y al PSOE, porque todos los votos son útiles, hay que buscar nuevas alternativas nuevos retos, hay que arriesgarse, debemos pensar por nosotros mismos, levantarnos y cambiarlo todo.

En definitiva, arrinconar esa frase que dice “la ignorancia es la mejor forma de dominación”, porque somos seres inteligentes y ninguna situación, por desesperada que fuere debería obligarnos a escoger entre “lo menos malo”, sino entre lo mejor.