Más allá del PP y el PSOE

Una reflexión personal que quiero compartir.

Durante los últimos años hemos vivido acuciados por una crisis que parece no tener fin. La falta de trabajo, de dinero, la desesperación, los desahucios indiscriminados y la falta de soluciones nos hacen pensar que esta crisis, antaño conocida como “desaceleración económica” dista mucho de tener un final próximo. Nuestros gobernantes no dan soluciones factibles, recortan, gastan, se esconden, agachan las orejas ante el resto del mundo y nos sumen en un pozo de oscuridad y desesperación.

MAS ALLA DEL PP Y EL PSOEPor todo ello salimos a la calle a protestar, hacemos huelgas, gritamos, nos quejamos y reivindicamos nuestros derechos una y otra y otra vez pero, no sirve de nada. Y ¿por qué? Porque no hacemos más que repetir los mismos errores cada vez que vamos a las urnas.

Últimamente he mantenido innumerables conversaciones con personas de diversas ideologías políticas y, prácticamente todas, cometemos el mismo error y es que siempre le damos el poder a los mismos que año tras año nos decepcionan y nos usan a su antojo.

Algunas de las frases más recurrentes son “de lo malo hay que votar lo menos malo”“yo voto al PSOE porque odio al PP” o “no me gusta el PP pero les he votado porque odio al PSOE”. Y digo yo, si ninguno de nosotros está conforme con estos dos partidos, ¿por qué seguimos votándoles?, ¿qué nos han dado?, ¿qué soluciones proponen?, y de lo que prometen ¿qué cumplen de verdad?

Nos inculcan la idea del “voto útil” o me votas a mí o tiras tu voto a la basura… ¡Pues no señores! hay más peces en el mar. Es hora de espabilar y abrir nuestra mente a otras alternativas, porque estos dos dinosaurios políticos juegan con esa baza. Saben que tarde o temprano les llegará su turno en la Moncloa. No tienen que hacer NADA, tan sólo esperar una o dos legislaturas y el poder será suyo. Siempre es así y mientras nosotros no cambiemos radicalmente nuestra forma de pensar, así seguirá siendo.

Si te toca la lotería no madrugas para ir a trabajar, te levantas cuando quieres, viajas y vives a cuerpo de rey porque no hay nada que te lo impida, sabes que tienes el poder suficiente para hacer lo que quieras. Para un partido político es igual, si sabes de antemano que tienes asegurado el gobierno, ¿para qué esforzarte? Tardarás cuatro u ocho años, pero llegará seguro. Y de igual manera, para cualquier sindicato la tónica es la misma. Ellos viven del estado, se nutren económicamente de nuestros impuestos y, lo que es peor, de los ERES, nada más y nada menos que 80 millones de euros durante el 2011. ¿De verdad pensáis que quieren nuestro bien?, yo no lo creo. Y pienso que sus gastos deberían ser sufragados por sus afiliados y no por nuestro bolsillo.

Hasta ahora lo único que siento es que mi país se desmorona, las envidias y el odio están cada vez más presentes en nuestro día a día. Tienes que mantener la paz a base de condescendencia porque siempre hay alguien que se siente atacado ante cualquier comentario carente de maldad porque eso es lo que nos enseñan. Los políticos y las garrapatas de las que se rodean nos infunden sentimientos de desconfianza, temor y aversión hacia casi cualquier cosa para atraernos a su lado. Nos adoctrinan de una forma ruin y sibilina y nosotros caemos en ello porque no cambiamos. Durante casi cuatro décadas siempre hemos visto las mismas caras en el poder y como no espabilemos seguiremos igual porque nos creemos su discurso.

No recordáis esa frase mítica de nuestros abuelos que rezaba “tiene que ser verdad porque lo ha dicho la tele”… pues no es verdad, podemos elegir otras opciones y cambiar las cosas, sólo hay que proponérselo dejar de votar masivamente al PP y al PSOE, porque todos los votos son útiles, hay que buscar nuevas alternativas nuevos retos, hay que arriesgarse, debemos pensar por nosotros mismos, levantarnos y cambiarlo todo.

En definitiva, arrinconar esa frase que dice “la ignorancia es la mejor forma de dominación”, porque somos seres inteligentes y ninguna situación, por desesperada que fuere debería obligarnos a escoger entre “lo menos malo”, sino entre lo mejor.

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