Estética

La gran aventura de ser mujer

Anuncio de desodorante…”¡las mujeres fuertes no temen transpirar!”…¡y cagar tampoco! Porque somos mujeres y podemos tomar cantidades ingentes de fibra en forma de yogurt, cereales, barritas… todo muy “rico y sabroso” por supuesto y por nuestro bien, porque ¿quién quiere estar cerca de una mujer que no defeca con el glamur y la constancia adecuados? Dense cuenta, que si no vamos al excusado con la alegría de Carmen Machi podemos acabar ventoseando descontroladamente en una cena de alto copete y si no tenemos cuidado seremos propulsadas con virulencia por esos horribles gases que sólo las mujeres podemos expulsar. Y entonces nos miraremos al espejo y diremos con cara de bobaliconas “cari, esta no es mi tripa”. Porque claro, las mujeres no defecamos de forma natural, es que huele mal y eso…¿sabes?, Jo tías yo es que sin fave de fuca como que nada, mi barriga no es feliz.

La remachadoraLuego vienen los de compresas en los que aparecen dos mozas bailando y poniéndole la castaña en el morro a un apolíneo mozalbete, otras que se abren de piernas bruscamente y aspiran fuerte y profundamente, como si el mundo se hubiese despresurizado y su nariz fuera un agujero negro que absorbe todos los olores. Yo es que normalmente voy por la calle y le pido a los hombres con los que me encuentro que se agachen y me olisqueen…a ver qué tal…”chincha que llevo salva slip con odor control”.

¡Ah! y no nos olvidemos nuestra incontinencia urinaria, que cada vez empieza antes. De hecho, el calcio y los pañales debería ser una constante en la vida de toda mujer fuerte que no teme transpirar.

¿Y qué me decís de la candidiasis?, ¡es verdad!, ¡tenemos hongos y nos enorgullecemos de ello!, ¡viva las setas vaginales! De hecho yo lo comento siempre que puedo, porque no me escondo, y cada otoño me paso por el micólogo para ver si tengo suficientes para hacerme un revuelto con ajetes.

Otro punto importante es que ¡las mujeres nos lo comemos todo!, acordeones, pantallas de ordenador…somos como cerdas hambrientas. ¡Ah! y ¡el “chilly” para el chichi!… porque lo natural es hidratarse el asunto con crema de jalapeño…natural…

Y ya que sacamos el tema de nuestras partes pudendas y de untar…es natural que toda madre se recueste picaronamente en la cama con su hija de quince años y le recomiende el uso de lubricantes vaginales…claro que sí…mi madre lo hizo conmigo y mi abuela con mi madre…es una tradición ancestral que se remonta a tiempos inmemoriales. Yo ahora también lo busco…sí…

También os recomiendo que os apliquéis cremas para las almorranas, porque toda mujer fuerte que no teme transpirar y que expulsa heces con regularidad, sufre hemorroides en silencio, y eso les provoca un terrible dolor de cabeza.

Y hablando de cremas, no sé si os habéis planteado que toda adolescente pronta a abandonar la pubertad, debe empezar a pensar en su inminente declive físico y comenzar untarse con profusión cremas antiacné, antiarrugas, reductoras para la celulitis, para los hongos de las uñas de los pies…y si pasas de la talla 40…lo sentimos, pero tendrás que acudir a tu cirujano plástico de confianza y que te meta el tubo de la aspiradora y saque todo lo que sobra, no sin antes levantarte ese pecho de vieja treintañera que ha tenido la osadía de parir y dar el pecho a sus hijos.

En fin…que me toca un poquito los pies estos anuncios que dan por hecho que las mujeres, somos seres vanidosos en constante barbecho intelectual, que no nos lavamos, soltamos fluidos corporales de forma descontrolada y nuestra nauseabunda pestilencia debe ser disimulada a toda costa.

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