Modas

Master para ir a comprar leche

La leche, ese maravilloso universo de posibilidades.

Desde hace unos años ir a comprar, más en concreto ir a comprar leche ya dejó de ser lo que era. Antaño ibas, comprabas y consumías sin mayor complicación.

Ahora llegas al supermercado y te quedas mirando extasiado las estanterías  mientras intentas encontrar “leche”. Y ¿a qué viene esto? os preguntaréis. Pues porque lo primero que ves en los lineales es la “leche con calcio” para la osteoporósis, “leche con Alantolina” para adelgazar, “leche de soja” para ser joven como los chinos, leche de burra egipcia (*) “ para mejorar el brillo de la piel… como si la leche fuese un remedio milagroso para eterna juventud.

El otro día, ya con cierta desesperación, me acerqué a una empleada del supermercado y le pregunté, “disculpe señorita, ¿Dónde está la leche que engorda?, la de toda la vida, esa que sale de la teta de la vaca”, la mujer me miró muy sorprendida y me dijo muy seria “señora, todo lo que ve aquí es leche”, a lo que yo le contesté, “ya, pero yo quiero leche sólo con leche. No quiero calcio extra, ni nanorobots que reparan mi útero mientras tomo café”.

Después de esa contestación, la chica pensó que definitivamente yo no estaba muy bien de la cabeza. Lo más curioso, es que me dijo que la leche que yo buscaba ¡estaba agotada!.

Y digo yo, si lo primero que se agota es la “leche, leche” ¿porque crean ingentes cantidades de sucedáneo que se va a quedar muerto de asco y caducado en la trastienda?

¿Nunca habéis tenido ese problema? A mí me desespera bastante pensar, que cada vez es más complicado adquirir los productos más básicos.

Recuerdo cuando mi madre compraba la leche, le hervía y después te la tomabas con cacao. Vale, luego llegó la leche uperisada, mucho más cómodo, ¡dónde va a parar!, pero era leche. Ahora, tomar leche recién ordeñada, lo que se ha venido haciendo durante siglos está prohibido, es perjudicial y malo para la salud.

¿Alguno de vosotros ha probado a tomarse el café con leche de soja? o ¿con calcio añadido? … personalmente opino que eso está muy malo. Cierto es que hay consumidores para los productos más peregrinos y eso es de respetar, pero si nos paramos a pensar detenidamente en todo esto, en cierto modo resulta ridículo. Primero obtienes la materia prima, la despojas de todas sus propiedades y después se las añades de forma artificial. Es como eso de “calcio, calcio de leche, leche”… Pero, vamos a ver… si ya lo tenía y se lo has quitado, ¿para qué se lo vuelves a poner?. Déjala como estaba y así no incrementas el precio final del producto.

Obviamente esto no es más que una opinión personal, pero la próxima vez que hagáis la compra paraos a mirar y pensad, si queréis, en lo que aquí os cuento.